lunes, 6 de enero de 2014

15-04-2012. Camino de Santiago-Vía de la Plata. Baños de Montemayor-San Pedro de Rozados

Después del día de lluvia de ayer, vuelve a amanecer un día nublado y bastante frío. Todavía no ha amanecido cuando comenzamos la ruta y en los alrededores no hay ningún lugar abierto para desayunar.
Iniciamos la subida al Puerto de Bejar por un tramo reconstruido de la calzada romana que poco a poco nos hace ganar altura y hace entrar en calor las piernas.


  








LLegamos finalmente a la N-630, donde continuamos en ascenso abandonado Extremadura y entrando en la provincia de Salamanca. La subida continúa hasta el Puerto de Bejar donde abandonamos la carretera por un camino de tierra.





Tras cruzar bajo la autovía...


... comenzamos a bajar rodeados por un bonito robledal hasta el Puente de la Magdalena o Malena, que cruzamos para salvar el río Cuerpo de Hombre y llegar hasta un par de miliarios.






Continuamos por asfalto, paralelo al río hasta que iniciamos una corta pero empinada subida hasta Calzada de Bejar. Buscando un lugar donde desayunar, al igual que varios peregrinos a pié, lo encontramos todo cerrado y no queda más remedio que seguir.




Atravesamos la pequeña localidad y por el valle del Sangusín con los caminos anegados de agua y con mucha arena atravesamos el río a la altura de un par de miliarios, continuando hasta Valverde da Valdelacasa donde damos cuenta de parte de las reservas de comida.






Por carretera y en subida alcanzamos Valdelacasa.



Siguiendo en ascenso, abandonamos el asfalto y entre robles llegamos al Bosque del Peregrino, donde tambien se encuentra el miliario CXLVIII.







Nos encontramos a 1000 metros de altura y el viento comienza a soplar en contra cada vez con más fuerza. Por carretera llegamos a Fuenterroble de Salvatierra y hasta su famoso albergue. El hospitalero nos invita a quedarnos, pero aún es temprano y cuando le preguntamos sobre la dificultad de subida al Pico de la Dueña nos dice que no hay problema para subir en bici. Decidimos por tanto dar cuenta de un par de bocatas antes de seguir.




Tras el refrigerio abandonamos la localidad por la carretera de Casafranca, abandonándola después por un camino que nos dirige hacia el inicio de la subida al Pico de la Dueña. En esos momentos el viento sopla en contra con mucha fuerza y dificulta tanto el pedaleo que nos preguntamos si no es mejor dar la vuelta y finalizar la etapa en Fuenterroble. Decidimos seguir adelante, no sin dificultad, hasta una choza y una cruz de madera donde el viento sopla con menos fuerza y facilita un poco más el penoso pedaleo hasta un desvío con dos opciones. La primera es subir por el Pico de la Dueña y la segunda es seguir por tramo llano por Pedrosillo de los Aires.








Como no hemos tenido bastante decidimos afrontar la subida y aunque en un principio no representa mucha dificultad, poco a poso se va empinando cada vez más hasta el punto de tener que empujar en algunos sitios cada bicicleta entre los dos, ya que ni andando se podía subir. Para dificultarlo más, comienza a llover, pero con el frío que hace y la altura a la que estamos, no es lluvia, sino granizo lo que cae. Durante el camino nos acordamos varias veces del hospitalero de Fuenterroble, y no precisamente para alabarlo.






Con dificultad seguimos ascendiendo, con tramos donde azota el granizo además del viento, y por fin alcanzamos la cumbre del Pico de la Dueña coronado por la Cruz de Santiago. Mucho esfuerzo pero las vistas impresionantes.










Comenzamos la bajada por un camino pedregoso y alfombrado de hojas húmedas que obliga a bajar con mucha precaución. Al final de la bajada damos cuenta de otro par de bocadillos. El tiempo ha mejorado un poco, ha salido el sol, pero el viento en contra no deja de soplar. Por asfalto transitamos por la Dehesa de la Dueña donde se crían toros de lidia.



Seguimos por la carretera, haciendo acopio de las pocas fuerzas que quedan hasta que por fin alcanzamos San Pedro de Rozados. Cuenta con un par de albergues y tras instalarnos en uno de ellos, ducha y paseo para estirar las piernas. Hace frío y las nubes siguen amenazando lluvia.




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14-04-2012. Camino de Santiago-Vía de la Plata. Carcaboso-Baños de Montemayor.

Después de una noche de descanso en habitación privada, cortesía de la Sra. Elena, amanece un día bastante feo, que amenaza lluvia durante todo el día.







Después del aseo y el desayuno, toca preparar como siempre las bicicletas, las alforjas y la ruta...



... improvisamos unos cubrebotines con bolsas de basura y cinta americana.


Comenzamos a rodar sobre las 08:15 y tras cruzar la Plaza de España salimos de Carcaboso por la calle El Pozo. Una pista agrícola en mal estado por las piedras y la lluvia, y que serpentea paralela a un canal de riego nos lleva hasta un camino asfaltado.




 Un desvío proximo nos lleva a una pista de tierra, que entre encinas y jaras, comienza a ascender ganando altura, y con ello, mejores vistas de la zona.




Tras la ascensión llegamos a un terreno más llano, donde se extiende una dehesa que en esta época del años presenta un aspecto inigualable.




Paralelos a una pared de piedra continuamos hasta otra pared que nos corta el paso, y en la que un panel informativo nos indica que nos encontramos en la zona de Valmojado y se pueden observar varios monolitos tumbados.






Cruzando hacia el otro lado del muro de piedra continuamos entre encinas, alcornoques y ganado bebiendo de algunas lagunas dispersas.








Siguiendo el trazado original de la calzada romana llegamos hasta la carretera de Oliva de Plasencia y la casa de Ventaquemada.


Tras atravesar la carretera pisamos la Cañada Real de la Plata o Vizana, y que, tras atravesar un par de arroyuelos comenzamos a divisar el símbolo de la Vía de la Plata, el Arco de Caparra.













Tras visitar el imponente conjunto de las ruinas romanas y comer un poco continuamos viaje, observando como a lo lejos nubes que no presagian buen tiempo precisamente.



Tras atravesar la carretera de Guijo de Granadilla, tomamos una senda avanzando por la Dehesa de Casablanca. Algún que otro arroyo se cruza en el camino, sorteándolos por los bloques de granito dispuestos a modo de puente.






Llegamos hasta una carretera asfaltada, paralelo a un intransitable por el agua, camino de tierra.


Esta carretera asfaltada que es un camino de servicio del Ambroz, nos lleva hasta la autovía A-66 que cruzamos por debajo y comenzamos a circular por el asfalto de la N-630 ya que los caminos se encuentran impracticables, llegando hasta Aldeanueva del Camino. Tras atravesar la población, continuamos después de comprobar la presión de los neumáticos en un area de servicios de la autovía, atravesando el Río Ambroz por el Puente de las Doncellas.

 Por asfalto continuamos paralelos al Embalse de Baños hasta que comienza la subida hacia Baños de Montemayor. Para entonces ya ha comenzado a llover y el viento en contra dificulta más la ascensión. A falta de dos o tres kilómetros de Baños se desata un diluvio que nos acompaña hasta la entrada de la población. Para entonces vamos empapados y con frío, acentuado por el viento en contra.
Buscando un sitio para cambiarnos de ropa y comer, ya que es la hora de ello, encontramos en la travesía de la carretera un restaurante llamado Las Termas, donde tras cambiarnos damos buena cuenta de la comida y sellamos la credencial.
Como la tarde promete bastante más agua, decidimos dar pos finalizada la jornada en Baños. La sorpresa viene cuando al dirigirnos al Albergue, nos lo encontramos cerrado a cal y canto. En la puerta un número de teléfono al que llamamos y el hospitalero del albergue nos comenta con toda la cara del mundo que el albergue está lleno. Hay que tener jeta, si está cerrado y no hay nadie. En los foros ya había leido comentarios sobre este personaje y el poco interés y mal servicio que presta. Nos indica por teléfono una pensión en la localidad y en compañía de un peregrino alemán nos dirigimos a la pensión. Habitación individual, ducha y paseo con lluvia.



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